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Ya está en la calle y en la red el nº 7 especial de El Rapto (enero de 2012)
Ya está en la calle el nuevo Rapto, un número doble especial dedicado no tanto a los acontecimientos y los procesos generados por el llamado 15-M, sino al movimiento mucho más amplio y mucho más profundo de resistencia, contestación y (quién sabe) insurgencia revolucionaria mundial del que el 15-M es sólo un síntoma y un elemento más. De esta manera, en sus 16 páginas podréis encontrar un completo y variado muestrario de los panfletos, octavillas, declaraciones, manifiestos, críticas, acciones, tomas de postura y análisis que generó la revuelta del 15-M entre distintos colectivos, siempre desde una óptica radical que rechaza y desea ir más allá tanto de las ficciones y espejismos reformistas de los ciudadanistas, como de la apatía y la desconfianza sistemáticas y desencantadas del derrotismo ilustrado. Por otro lado, estos textos se acompañan y se integran en esas noticias de la otra parte de la subversión generalizada, de Grecia a Londres, de Oakland a Egipto, que no han hecho más que empezar. O eso al menos deseamos, y eso es lo que pretende este Rapto y quienes lo editan.
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El sumario con los contenidos está disponible en esta página:
Sumario de contenidos
Y a modo de presentación más concreta, aquí está este texto:
Instrucciones de uso para El Rapto nº 7
EL RAPTO Nº 7
El Rapto. Observatorio del sonambulismo contemporáneo. Descargar en formato electrónico.
SALAMANDRA 19-20
SALAMANDRA. Intervención surrealista, imaginación insurgente, crítica de la vida cotidiana. Descargar en formato electrónico.
INSTRUCCIONES DE USO PARA EL RAPTO Nº 7
Llevábamos tanto tiempo contando derrotas y contemplando hundimientos, que ya no nos acordábamos de un tiempo mejor en el que el proletariado asaltaba por segunda o enésima vez cielo alguno. Tanto tiempo de desolación, tristeza, impotencia y soledad, que parecía que el fin del mundo propiciado por un capitalismo tan destructor como agotado se había consumado, totalmente, y para siempre. Hasta tal punto había llegado el desánimo, que incluso se decía que la capacidad de resistencia de los hombres y de las mujeres aplastados por las constantes vueltas de tuerca de la economía había desaparecido, que al fin y al cabo eran cómplices subhumanos de su sometimiento, ratones de laboratorio dopados y domados incapaces de rebelarse, que la revuelta había pasado a la historia, y que si alguna había y aquí o allá estallaban la rabia de la desesperación o la protesta airada ante el penúltimo chantaje del mercado y del Estado, no se trataban sino de gestos vacíos sin futuro ni sentido, a no ser el de refinar y apuntalar los mecanismos represivos de la dominación que supuestamente intentaban combatir. Y sin embargo, el fulgor y el calor de las luces de las banlieus francesas o de las noches griegas eran signos que portaban un mensaje distinto de pasión y de hartazgo, de vida descarnada y de insurrección; y esa luz no se apagó, sino que poseyó el cuerpo de Mohamed Bouazizi y de otros muchos que le siguieron en su gesto prometeico, y de todos los que cegados y reconfortados por tanto resplandor perdieron el miedo y salieron a la calle árabe para encontrarse y tomar la palabra y negarla al poder y contestar a su fuerza con la fuerza y la obstinación y la espontaneidad y la solidaridad, hasta que los gobiernos cayeron y las revoluciones triunfaron al menos en parte en un proceso histórico que todavía no se ha terminado pues el rescoldo de la libertad respira por mil heridas, y por ejemplo el fuego ha vuelto a Tahrir. Y una noche de mayo esa luz prendió en las barricadas que se levantaron tras una manifestación en Madrid, y luego se acampó en la Puerta del Sol y se levantó un toldo, y después, como en Tahrir, una ciudad entera, y la luz prendió también en Barcelona y en todo el país, y de ahí saltó a Europa y tomó otras formas, de nuevo en Grecia, ahora en Londres, a su manera en Chile, y hasta en lugares de negrura absoluta donde ninguna chispa era previsible como Wall Street.