Oficina de crítica y acción para encender las llamas: Intervención

“Todo el espacio está ocupado por el enemigo, que ha domesticado para su propio uso hasta sus reglas elementales (incluso la geometría). El auténtico urbanismo aparecerá cuando se cree en algunas zonas el vacío de esta ocupación. […] Materializar la libertad, es en primer lugar sustraer a un planeta domesticado algunas parcelas de su superficie.”

(Extraído del “Programa elemental de la oficina de urbanismo unitario”, Attila Kotanyi y Raoul Vaneigem)

Ante la polémica construcción del denominado Parque Botánico de las Llamas, y en respuesta a una apatía y a un desinterés general inversamente proporcionales a la magnitud del proyecto, hemos decidido constituir una Oficina de Crítica y Acción para encender las Llamas. Esta Oficina se declara totalmente independiente y anónima, ajena a cualquier tipo de organización política o asociación. Creemos que el Parque Botánico de las Llamas supone un atentado más del urbanismo utilitarista y empobrecido del poder contra las necesidades subjetivas reales de los individuos. El problema es aún mayor si atendemos a su desorbitado presupuesto, aunque queremos reiterar que el proyecto llevado a cabo sería igual de abominable aunque hubiese acarreado la milésima parte de los costes. Por este motivo, comenzaremos a realizar una serie de acciones y propuestas, (...) Leer más

EL RAPTO 2

Publicado por:

• El Rapto. Observatorio del sonambulismo contemporáneo nº 2 (diciembre de 2007), 4 páginas, 0,50 €.
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– Contenidos:

Grupo Surrealista de Madrid: La quimera del inquilino ♦ Andrés Devesa: De la miseria humana en el medio publicitario (reseña) ♦ Oficina de Crítica y Acción para encender las Llamas: Intervención ♦ Javier Gálvez: Los nuevos establos ♦ Pepe Arias: Servilismo a la bestia muerta ♦ Eugenio Castro: Principio de insolación (las plazas duras) ♦ Vicente Gutiérrez y Noé Ortega: En apoyo a Patxi Ibarrondo ♦ Oda a los proletarios ♦ Noé Ortega: Los objetos suicidas ♦ Eugenio Castro: La falsa palabra. Desprogramar el lenguaje (reseña) ♦ Lurdes Martínez: Dialéctica antípoda ♦ Emancipación de un pato nenúfar Huecos de sociedad ♦ Aún hay otra historia...

Páginas: 
4
Precio: 
€0.50
Año: 
2007

El inventor del amor / La muerte muerta

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Gherasim Luca (Bucarest, 1913-París, 1994) se educó en un ambiente liberal judío, inmerso en la lengua francesa –para él la referencia literaria, al igual que para su paisano Tristan Tzara–, pero dentro de la órbita cultural de Berlín y Viena, como tantos otros intelectuales centroeuropeos.

De la mano de su amigo Dolfi Trost se sumerge en el psicoanálisis, colabora en distintas publicaciones «frénétiques» y se pone en contacto con André Breton, Wifredo Lam y los surrealistas parisinos.

Después de la guerra y antes de la llegada del comunismo, funda un movimiento surrealista interdisciplinar y adopta de manera definitiva el francés como idioma de creación. En 1952 se instala en París.

Sus poemas, dibujos o collages («cubomanías») los publica la revista Phases . Elabora libros-objeto –en colaboración con Jacques Hérold, Max Ernst, Piotr Kowalski–, objetos casi mágicos a los que acompaña grabaciones con su voz. A lo que hay que añadir sus puestas en escena y lecturas públicas, desde Ámsterdam a Nueva York, todavía recordadas.

Sus investigaciones sobre la lengua, con sus efectos de tartamudeo, fueron descritas por Gilles Deleuze, que dijo de Luca que era el mejor poeta francés del siglo xx, y tuvo que reconocer que éste fue el primero en enunciar la teoría del Anti-edipo, que después él desarrollaría.

En su soledad, en la búsqueda de una base sólida, a Luca le perturba el ascenso del antisemitismo y se arroja al río Sena.

Lo último en lo que Luca trabaja son dos grandes textos –publicados originalmente en rumano, 1945–, El Inventor del Amor y La Muerte muerta .

El Inventor del Amor propone, en un monólogo, la exaltación del amor y del deseo mediante la superación del complejo de Edipo, por la vía sacrílega, llevada hasta la confirmación en la muerte –pero como afirmación, no como negatividad–, en un mundo «donde todo debe ser reiventado» y nos hace ser «cada vez más desdeñosos, crueles, irreconciliables».

La Muerte muerta nos enfrenta a la muerte traumática y, con humor muy negro, a cinco tentativas de suicidio.

Éstos libros son el eco del Primer Manifiesto no-edípico , hoy perdido, expresiones sorprendentes y reveladoras de un pensamiento revolucionario que persiguió «la constelación espectral de la superación humana».

La Poesía, señor hidalgo. Año: 2007. ISBN: 84-95976-39-0. Páginas: 200. Precio: 17,50 €

Páginas: 
200
Precio: 
€17.50
Año: 
2007

La quimera del inquilino

¿Ya te has dado cuenta de que proyectos delirantes como la urbanización de Seseña, donde en medio de la nada se levantan 13.000 viviendas sin agua, servicios, equipamientos ni nada que lo recuerde, son otros tantos depósitos de pólvora existencial y bombas humanas de relojería que tarde o temprano protagonizarán un estallido social? ¿Que no se puede vivir en el vacío de un hábitat prefabricado en mitad de la nada, lejos de las calles donde se desplegó tu infancia, donde soñaste y amaste, donde había un barrio, y personas que le daban sentido? ¿Que eso no es vida, sino supervivencia, exilio, mero descanso mínimo para que repongas tus fuerzas y puedas volver, recorriendo todos los kilómetros que hagan falta, al trabajo donde también malgastas tu existencia?

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Categoría:

EL RAPTO 1

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• El Rapto. Observatorio del sonambulismo contemporáneo nº 1 (julio de 2007), 4 páginas, 0,50 €.
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– Contenidos:

Julio Monteverde y José Manuel Rojo: Un paso adelante y dos haciendo eses. Sobre los disturbios del Dos de Mayo en Madrid ♦ Huérfanos Salvajes: La gravedad está de nuestra parte (informes de una guerra de descolonización de la vida cotidiana) ♦ Lurdes Martínez: Las Antípodas ♦ Vicente Gutiérrez: Desanclajes ♦ Pepe Arias: La supresión del paisaje ♦ Grupo surrealista de Madrid: Carta al director del museo de arte contemporáneo Esteban Vicente y al comisario de la exposición "Vasos comunicantes" ♦ Noé Ortega: Los patos nenúfares ♦ Mal Salvaje: El descargóllejo ♦ Andrés Devesa: Historia de un incendio (reseña) ♦ Javier Gálvez: ¡Y temo mucho al invierno porque es la temporada del confort! ♦ Julio Monteverde: Sobre "H" de Eugenio Castro (reseña) ♦ Vicente Gutiérrez: Desanclajes ♦ Huecos de sociedad ♦ Aún hay otra historia...

Páginas: 
4
Precio: 
€0.50
Año: 
2007

Situación de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo

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INTRODUCCIÓN

La oportunidad de estas Jornadas que denominamos “Situación de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo”, surge de un debate interno que tuvo en el otoño de 2005 su penúltimo capítulo. Se trataba de una “Encuesta sobre la poesía” en la que se reflexionaba sobre toda su problemática, la cual va más allá de lo que la disuelve en el espectáculo integrado y de lo que también la fija a la sola escritura poemática, expresión que, entre nosotros, unos rechazan y otros no, pero sobre la que unos y otros coincidimos en que es insuficiente (más también imprescindible) para dar cuenta de la experiencia de la poesía. 

Recordemos dos de esas respuestas fragmentadas, en las que se esboza el sentido que destinamos al enunciado “la poesía por otros medios”. 
 
La poesía no es únicamente el poema escrito, sino todo aquello referido a la vida cotidiana capaz de instaurar en su flujo monocorde un sobresalto por el cual es posible considerar la existencia como sorprendente y extraña, como un don singular que debemos apurar hasta el fondo. La poesía, entendida como poiesis, creación de mundo y sensibilización de lo que nos rodea, proporciona una vivencia inmediata, no intelectual sino anímica, desorientadora y, por eso mismo, amplia. (Manuel Crespo).

La poesía es el proceso que lleva a la auto-consciencia de la libertad inalienable a todo ser humano, la libertad que es núcleo de todo ser humano, que se manifiesta en ese momento en que se siente libre no como proyecto o deseo, sino como realidad concreta y vivida, por mucho que las circunstancias evidentes lo nieguen. Así pues, la poesía nos planta en la cara la consciencia de nuestra libertad intrínseca al hecho de existir, pero a la vez nos hace ver cuánto acallamos esta libertad, cuánto nos amoldamos a las circunstancias que nos invitan a acallarla. (Antonio Ramírez).

Enlazan estas manifestaciones, hoy, con una concepción surrealista de la poesía, que es histórica, como actividad del espíritu y, en este dominio, como energía revolucionaria, pues interviene en todo el campo de lo sensible con aspiración de transformarlo. Concepción que siempre ha supuesto un desafío a la complacencia de todos los formalismos y culturalismos que petrifican una y otra; una concepción poética que ha sido penetrada por la vida, y una actividad de espíritu que intensifica la vida. No en vano la vida es, para los surrealistas, el solo lugar de la poesía, y ahí no se distinguen, más que por sus propios modos de manifestación, los hallazgos experimentales de los encuentros experienciales. Dicho de otra manera, la operación de gran envergadura sobre el lenguaje -sobre todos los lenguajes- que realiza desde su fundación el surrealismo, entra en coalescencia con los azares de una vida hasta conformar un panorama que hay que afrontar con la conciencia de su terribilità, pues ante él se es conminado a mirar, como dijo Vincent Bounure “cara a cara a Eros” (lo que sin duda es menos protector que hacerlo a la realidad). Precipitarse en los brazos de Eros supone abrazar la vida como drama de amor, con todas las consecuencias, entre ellas la de la transformación revolucionaria de un sistema social, porque el drama de amor es inseparable del drama de la propia existencia, ya que el drama de un solo hombre compromete al mundo entero. En términos parecidos se expresaba el Grupo surrealista de París hace doce años: “Es una necesidad absoluta que el drama poético no se disocie del drama revolucionario, a fin de que sus potencialidades sean cosa de todos, siendo la potencia de la pasión por sí sola capaz de llevar a las conciencias a reconocerse en la voluptuosidad del vivir, lo que solamente se consigue en una correspondencia sin reservas” (Respuesta colectiva a la Encuesta, articulada por varios grupos surrealistas, y destinada a componer el nº 3 del Boletín Surrealista Internacional -que nunca llegó a salir- Le surréalisme et devenir révolutionnaire, París, 1994).

Reconocemos en esta actitud pasional y refractaria hacia todo lo que quiere someter la vida a sus regímenes particulares, uno de los principios de acción e intervención surrealista. Insurgencia del deseo de aquellos hombres que se rebelan, incluso por presencia de ánimo, contra las condiciones materiales y psicológicas que inoculan en el cuerpo social la idea de “fatalidad social”, paralizando así toda posibilidad de tener un vuelo imaginario propio. Desbordamiento del deseo de estas aguas estancadas, arrastrando una promesa de “libidinización” de la vida, de la vida práctica y de la vida mental. Aquí empieza a definirse “la poesía por otros medios”, al inducir, con el alumbramiento de esa luz negra, alentada por esa criatura luciferina, una profunda transformación de los hábitos del pensamiento que pueda, por penetración, abundar en la transformación radical de las conductas normalizadas. Esta transformación sólo puede tomar la dirección de un asalto a los cielos de todo el campo de lo sensible, a la vez que se hacen añicos los relojes que marcan el tiempo de su detención; la ruptura, por lo tanto, de lo que quisiera petrificar la vida y estratificar la poesía en una linealidad histórica invariable, ciñendo sus potencialidades a los requisitos de cualquier jerarquía. Pues no cabe, para los surrealistas, más que establecer con ella una relación que se anime de una sublevación interna que tenga el grado de reflexividad necesario como para insuflarle un impulso libertario que propicie, como paso inmediato, su desencadenamiento del dictado de los amos y, en todo momento, una fidelidad a la insubordinación. 

Entre paréntesis: Hemos hecho uso en varias ocasiones de la palabra revolución y ello podría resultar excesivo teniendo en cuenta que atravesamos un periodo de la historia en el que nada indica siquiera su pre-situación. No se olvide, en cualquier caso, que la revolución es, ante todo, un estado de espíritu, una latencia que fraterniza con “la poesía por otros medios” en su afán emancipador. En el estado actual de cosas, ésta última se hace depositaria de un espíritu revolucionario al ejercer la crítica radical permanente del clima socio-político e intelectual de su época, conduciendo su energía mediante una imaginación que se alza contra las formas establecidas de vida y pensamiento.

La conciencia de esta crítica y ese alzamiento confieren a la concepción surrealista de “la poesía por otros medios” uno de sus principios revolucionarios, pero sin confundir la singularidad de sus acciones ni de sus manifestaciones, conservando su irrenunciable no dependencia a ideología política o programa filosófico alguno que quisiera apropiarse de la acción y del pensamiento revolucionario. A su vez, por ese principio cobra significación concreta “la poesía por otros medios”, ya que se encarna en las distintas ceremonias, imprevistas o construidas, individuales y colectivas, de los hombres que se quieran sus destinatarios. 

Estas ceremonias, por simple coherencia, son aquellas con las que se aspira a señalar la existencia de un imaginario emancipado del que parece haber fijado, circunstancialmente si se quiere, pero con terrible arraigo, la cultura de la simulación, que tiende a modelar el mundo a semejanza de los instrumentos que la hacen posible; instrumentos high tech (no es inofensivo el modismo empleado) que inducen una “interiorización de la técnica” (Annie Le Brun, Del exceso de realidad, pág. 22, Fondo de Cultura Económica, México, 2004) que tiende a colonizar todo el aparato afectivo del ser humano, infestándolo con sus radiaciones telemáticas, cibernéticas, virtuales en último término. Pensemos, si no, en el sueño, “que desapareció simple y llanamente de nuestro horizonte (…) una mutilación que nos priva de todos los medios por los cuales, desde lo más hondo de nuestra soledad, podríamos ciegamente recobrar el mundo” (Annie Le Brunn, op. cit., pág. 17-18). Se querría, así, oponer mediante “la poesía por otros medios” -que sólo puede existir como ceremonia de los sentidos- una fuerte resistencia al envilecimiento de las actuales relaciones con el mundo y con el mundo sensible, del que la vida diaria representa su esfera más depauperada. Se trataría, en consecuencia, de no perder la perspectiva de “reapasionar la vida”, “precisamente porque justifica todas las formas de insumisión sensible, pasadas o venideras, como otras tantas respuestas inventadas a la única pregunta válida que es saber cómo vivir” (Annie Le Brunn, op. cit., pag. 27).

Aquí se encuentra el verdadero propósito de “Situación de la poesía por otros medios a la luz del surrealismo”, ahora ya sin paréntesis; y las distintas intervenciones en las que tomará cuerpo serán, a la vez que un fundamento teórico, el reflejo de su proyección experimental y vivida.

Grupo surrealista de Madrid
Abril-mayo, 2006
Páginas: 
206
Año: 
2006

SALAMANDRA 15-16

Publicado por:

• Salamandra nº 15-16 (2005-2006), 194 páginas, 8 €.

– Contribuciones colectivas:
Aviso para la próxima demolición del Teatro Olimpia ♦ Juego de las etimologías

– Textos:
Julio Monteverde: En el lugar del accidente ♦ Ignacio Castro: Humo José Manuel Rojo: Ni de vuestra vida ni de vuestra muerte. Psicogeografía y vacío del 11-M ♦ Joël Gayraud: La piel de la sombraMaría Santana: La ciudad funciona con gasolinaLurdes Martínez: La experiencia arruinada ♦ Guy Girard: Apertura al juego del fragmento ♦ Guy-René Doumayrou: Reflexiones sobre la permeabilidad de los techos ♦ Eugenio Castro: Entre en medio ♦ Juan Carlos Otaño: Introducción al juego de la toponimiasEduardo Abadía Sicilia: Íntima intemperieJavier Gálvez: El lenguaje velado ♦ Noé Ortega y Vicente Gutiérrez: El principio de una visiónMaría Santana y Antonio Ramírez: Extrañamiento en el centro comercialAntonio Ramírez: El objeto robado ♦ Silvia Guiard: Tierra adentro ♦ Bruno Jacobs: Lugares poéticos ♦ Manuel Crespo: Garraf ♦ Michael Richardson: El surrealismo frente al multiculturalismo ♦ Alfredo Fernandes y Barthélémy Schwartz: Miradas sobre la servidumbre contemporánea ♦ Christian Ferrer: Benjamín Mendoza y Amor o el magnicida ♦ Jesús García Rodríguez: El edén y el átomo

– ¡Más realidad! Emblemas de la magia cotidiana:
Manuel Crespo: El arcano del diablo ♦ Julio Monteverde: Órdenes son órdenes ♦ Eugenio Castro: Yo ♦ Manuel Crespo: 200 años

– Defensa de la inactualidad:
• ANA-CRÓNICAS (reseñas): Lurdes Martínez: Recorriendo la ciudad amnésica ♦ Michel Löwy: El "principio esperanza" de Ernst Bloch frente al "principio responsabilidad"
• EXENCIONES (panfletos, declaraciones y polémicas): Grupo Surrealista de Leeds: La ciudad bajo cuerda, trazada y cuarteada ♦ Michael Richardson: A propósito de las máquinas ♦ Grupo Surrealista de Ioaninna: Manifiesto ♦ El mal salvaje: No trabajo luego existo. Una apología del satanismo laboral

– Poemas de Ghérasim Luca, René Daumal, Rosa Lentini, Julio Monteverde, Javier Gálvez, Esther Ramón y Eugenio Castro.

Páginas: 
194
Precio: 
€8.00
Año: 
2006

Los días en rojo

Publicado por:

Ediciones Pepitas de calabaza, Logroño. http://pepitas.net/

Se cumplen casi veinte años del inicio de la actividad del Grupo Surrealista de Madrid como tal, y de su más significativa publicación, la revista Salamandra. Y sin conocer –ni mucho menos esperar– cuando llegará su final, reunimos aquí, dispuestos en orden cronológico, los escritos redactados de forma colectiva con la intención de cortarle el paso a los acontecimientos y aportar su particular punto de vista con respecto a la omnipresente cuestión social. El lenguaje, la creación, el intercambio, el trabajo, el deporte, la relación con la naturaleza y lo salvaje, la psicogeografía, el juego, el encuentro de distintas cosmovisiones, etc., son «perfectas coartadas» para activar una crítica implacable al modelo actual de civilización, al que en todos sus aspectos se trata de hostigar, a la vez que se arroja nueva luz sobre las viejas formas de acción que se tornan dañinas a la tarea de hacer avanzar la crítica al Viejo Mundo. Para llevar a buen puerto estos fines, el Grupo Surrealista de Madrid hace uso de la percepción, la experimentación, el juego, la deriva y, en definitiva, de la experiencia de lo maravilloso. Todo esto se concreta en el plano práctico en un proyecto político de vida poética, o lo que es lo mismo, en una «actividad colectiva empeñada en realizar los sueños». Tal proyecto y tal actividad hacen del pensamiento de sensibilidad surrealista (lo que algunos definieron cómo «el padre al querríamos ver muerto») un sujeto enteramente vivo, que camina en dirección opuesta a las modernas ideologías «radicales» televisadas que ahora se nos ofrecen como manuales de supervivencia. Sin entrar –de momento– en la discusión de si el surrealismo es el padre al que odiamos o al que amamos, y al margen del etiquetaje dispuesto para el consumo, proponemos dejar los prejuicios a un lado y embadurnarnos en la harina que mancha este libro, para llegar a constatar en qué medida la carga subversiva del surrealismo esta aún muy lejos de ser desactivada.

Páginas: 
240
Precio: 
€9.50
Año: 
2005

Páginas

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