Regreso al subterráneo, o el erotismo reconquistado

La sociedad impuesta desde el capitalismo ha ido expoliando todo impulso libre propio del ser humano. Pero a diferencia de otros regímenes anteriores no ha prohibido o reprimido simplemente lo que tiende a negarlo: a través de un proceso, propio de la dinámica mercantil, simplemente lo neutraliza llevándolo a su terreno. En el caso del erotismo, no ha pasado mucho tiempo antes de que el capital y la sociedad de consumo hayan absorbido una fuerza que hasta ese momento solía hacer peligrar todo principio de autoridad y hacía entrar en juego mecanismos plenos de irracionalidad y misterio. El empeño de apaciguar, desde el poder, la esencia transgresora del erotismo ha pasado por su recuperación económica y su falsa liberación a través de la apariencia; por medio de un proceso de alienación (que afecta de igual manera a otras potencialidades del ser humano) el erotismo se ha introducido en una esfera cada vez más ambigua de lo real. La compleja interacción sexo-erotismo-amor se haya, más que nunca, desintegrándose en nuestra precaria vida cotidiana. Como todo lo demás, va siendo sustituido por un simulacro que elimina, al parecer, cuanto de experiencia directa y poética puede contener. (...) Leer más

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La guerra de las ilusiones

Tengan razón o no algunos fatalistas nada exagerados que, como la Encyclopedie des Nuisances consideran que poco falta para que se cierre el ciclo revolucionario por la sencilla razón de que el capitalismo tecnoindustrial se ha entregado a una ‘empresa de desolación planificada cuyo programa explícito es la producción de un mundo inaprovechable' (Discurso preliminar, EdN nº1), lo cierto es que nuestro tiempo parece languidecer bajo el signo de la protesta en vez de la revolución, hasta el punto de que es ahora cuando se podría utilizar la etiqueta desmedida que un historiador dió al siglo XX: la Era de la Protesta (1). Aunque semejante denominación es excesiva y sobre todo interesada, y aunque aquí y allá, en Argentina o Argelia, en Perú o Ecuador el llamado proletariado salvaje prosiga sus asaltos supuestamente sin esperanza, la contestación social de los países capitalistas se está articulando a través de los movimientos de protesta colectiva, siguiendo, como se ha dicho, el modelo del Mayo del 68 en su faceta más espectacular. Desde las marchas ecopacifistas de la Alemania de los años 70, hasta las recientes manifestaciones contra la guerra de Irak, hemos asistido a protestas masivas que han llegado a derivar en auténticas conmociones de la opinión pública, que han conseguido paralizar la vida (...) Leer más

Los mileniaristas sin Milenio: Ocurrirán accidentes

Bush, Blair, Aznar tienen razón. El fin del mundo está a la vuelta de la esquina. Un día u otro, más pronto que tarde, estallará una bomba atómica en Nueva York, por la red de túneles del metro de Londres y sus estaciones abandonadas se deslizarán los perfumes de la Muerte química, un virus imposible se acercará a Madrid.
 
Las advertencias de nuestros amos no son meras pantallas de humos, sino profecías que se autocumplen. No es posible completar el expolio del planeta, acorralar a los pueblos que osan resistir, humillar a los vencidos y exhibir un poder sin límites sin pagar las consecuencias. La dominación que se basa en el despliegue de la tecnología tiene estas contraindicaciones: el genio de la botella está a disposición de todos. Cuando a principios del siglo XX Inglaterra puso en circulación los nuevos acorazados dreadnoughts, todas las otras flotas de guerra se quedaron obsoletas; pero no era difícil construir dreadnoughts, por lo que la flota inglesa perdió, en pocos años, su supremacía. De la misma manera, la misma tecnociencia que se aplica a la destrucción de los pueblos y culturas que el capital ha clasificado como inferiores, permitirá su desquite. (...) Leer más

Esta revolución no tiene rostro

Wu Ming es el nombre del colectivo de activistas italianos que se define a sí mismo como ‘laboratorio de diseño literario que trabaja con distintos medios en distintos proyectos'. Descendientes del movimiento agrupado en torno a la personalidad abierta Luther Blissett, son autores de los conocidos libros (1) (editado aún bajo el citado nombre colectivo) y más recientemente 54 (2) firmado ya bajo el nombre Wu Ming. Se reclaman a sí mismos descendientes de la narrativa hispanoamericana y del lenguaje de los zapatistas, así como contrarios a todo subjetivismo y experimentación en literatura que entorpezca la comunicación con el lector. El libro Esta revolución no tiene rostro (3), recopila artículos y material disperso del grupo y lo organiza siguiendo las líneas generales de intención del colectivo.
 
Partiendo de la base de una puesta al servicio de la revolución de las capacidades propias, estos escritores pretenden articular el imaginario del movimiento global para dirigirlo hacia su utilización práctica o, en todo caso, funcional. La materia prima con la que pretenden trabajar son aquellas historias que articulan el pensamiento y los deseos de la masa, aquellas narraciones que surgen del interior de las comunidades y que parecen proporcionar las claves para entender sus miedos, sus deseos (...) Leer más

Es un hombre o una piedra o un árbol el que ha sido extinguido

1. En el nº 6 de la revista Salamandra , publicado en el mes de noviembre de 1993, se podía leer un artículo titulado Un jardín precioso de rocas , que estaba dedicado a ‘un hombre que atiende al apelativo de Man', quien había levantado un magnífico jardín ideal ‘situado en la costa gallega, en la población de Camelle'. Compuesto por rocas y troncos de madera ensamblados con cemento, el jardín sugería un espacio y unas formas que cristalizaban tanto el deseo como el sueño, tal vez porque era el testimonio de la construcción de una vida, no una obra.

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La búsqueda de Tekeli-li: Una exploración en el poema

Las palabras puestas en los labios de Nu-Nu, al final del remoto viaje de Arthur Gordom Pym, nos proponen otro viaje diferente y a la vez análogo al realizado por el héroe de Allan Poe. En realidad, para nuestros propósitos, es indiferente el rastreo erudito que nos lleva al verdadero –o literal, o bibliográfico- significado de Tekeli-li. Concedamos a los especialistas tan minuciosa labor mientras nosotros nos lanzamos en brazos del ensueño y del horror. Para nosotros Tekeli-li quiere decir la otra orilla del lenguaje, esto es, el fondo no-verbal, al magma ilógico sobre el que se alza la inteligencia y su memoria. Nu-Nu murmura Tekeli-li en medio de sueños delirantes, mientras la barcaza de Pym y sus compañeros avanza por aguas que van aumentando de temperatura, por aguas lechosas y repulsivas (placenta donde nada acaba de nacer ni de morir). El Tekeli-li nombrado es el Tekeli-li imposible de comunicar; su función no es la de alertar o anunciar algo. No es el menasaje de una entidad divina y vengativa. Es quizá el resto –el vestigio- de un logos inmolado, en la espera de ver surgir el canto de las aguas. Tekeli-li es todo lo que se puede comunicar de (...) Leer más

Otra casa poco sólida

El ocho de Marzo de 2001, el edificio de los Almacenes Argüelles, situado en el bulevar Alberto Aguilera, en Madrid, se vino abajo de forma súbita. Como una sola pieza se derrumbó sobre su base. El motivo, según las investigaciones que se llevaron a cabo, parece haber sido las obras que se estaban realizando en el sótano del inmueble, y para las cuales no había licencia. Este edificio está (o estaba) en la ruta que, por aquella época, yo recorría todos los días dos veces para ir y venir del trabajo. La caída no me sorprendió allí ni cerca, aunque la posibilidad, más o menos remota, existiera.
 
Sin embargo, al día siguiente, como no era posible pasar por esa acera debido a los trabajos de desescombro y a los curiosos que merodeaban a falta de otra cosa mejor que ver, me vi obligado a dar un rodeo para ir al trabajo. Mientras daba este rodeo, justo a la altura del edificio caído pero en otra calle, entre la aglomeración de gente que se había acercado al lugar, me crucé con un hombre que, mientras andaba, leía elCaligramas de Apollinaire en una edición de bolsillo. Andaba y leía, sin parar (...) Leer más

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H ORO

Lo que pretendo con el presente escrito es dejar testimonio de una serie de acontecimientos en los que el azar, la relación evocadora con ciertos objetos, el sueño y la naturaleza jugaron un papel decisivo. La idea de compilar estas vivencias nació precisamente de la necesidad de ensalzar esos vínculos que me relacionan con las posibilidades/contradicciones de la realidad. Quisiera dejar claro que no pretendo dar importancia al hecho de haber tomado nota de las mismas sino al hecho de haber tenido la suerte de vivirlas.
 
Empezaré asegurando que los acontecimientos aquí descritos son absolutamente ciertos y que este proyecto pertenece a un proyecto personal más ambicioso. No me gustaría, por lo tanto, enmarcar estas actividades en ningún tipo de proyecto puntual sino integrarlas en mi vida cotidiana como parte fundamental de la misma. En este caso, he tratado de narrar estas revelaciones de la manera más aséptica posible, quizá con la esperanza de que las propias anécdotas cobren protagonismo por sí solas. Añadiré que esta tarea continúa desarrollándose hoy en día con ímpetu y esfuerzo.
 
También diré que el motor principal que impulsa esta pretensión es el pensamiento poético; una de las facultades (...) Leer más

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Impreso en el tiempo

En el nº 6 de la revista Salamandra, que vio la luz en el mes de noviembre de 1993, apareció un breve artículo sobre un jardín que, al borde del Océano Atlántico, en la localidad gallega de Camelle, había construído, en el transcurso del tiempo, mediante el ensamblaje de troncos de árboles secos y rocas de formas caprichosas, un hombre peculiar que respondía al nombre de Man. Unas fotografías que acompañaban al artículo ilustraban lo que nos parecía concreción poética, gratuita y no separada de la actividad humana.
 
Este “jardín precioso de rocas” fue fatalmente embarrado por los vertidos del Prestige que el mar arrojó contra las costas gallegas en el mes de noviembre del pasado año. Similar golpe de mar letal rompió contra su constructor, que murió poco tiempo después, probablemente de tristeza.
 
En la página inmediatamente anterior al artículo sobre el jardín de Man, aparecía la reproducción a color de un cuadro de Martin Stejskal, miembro del Grupo Surrealista de Praga, en el cual, sobre un fondo azul, parecía flotar o descender la figura recortada en negro de un objeto o ser que podía ser tanto biológico como mecánico, tanto un pez como una (...) Leer más

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Litoral: Oráculo

I. LITORAL La inteligencia calculadora se ha hecho cargo del hombre pretendiendo encarnar su totalidad al reducir la experiencia –estar en el mundo, respirarlo, recibir su exhalación– a objeto clasificable sin relación alguna con el misterio y lo abierto. Se quiebra así la articulación interna del sujeto, un eje crucial que nos aunaría al acontecimiento. Sin embargo, aunque el ser humano sea ya espectador desangelado y recluso de la parte blanca de sí mismo, un rescoldo se mantiene en la hondura y en profundidades abisales de la psique palpitan trazas de pensamiento mítico, una convicción de que su origen se sitúa en un acrónico más allá, horizonte de poesía realizada que encanta la vida al dejarla derramarse como fragmento de un universo extático y formando parte del alma global. Esta irresistible energía no podrá perderse, persiste por más que la sociedad procedente de la revolución industrial y de consumo desaforado intente arrumbarla en terreno yermo, donde lo espurio se pudre alegremente al raso.

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Lugar común

Somos atravesados sin cesar por el horizonte. Allí donde estamos, incluso bajo el peso de una situación hostil, no dejamos de sentir esa herida. Antes y después del hombre encorvado que hoy somos, el ser profundo contiene la gracia y la gravedad de tal ensanchamiento. El centro que somos en él encarna y se expande, tensado en su tejido liberado. El horizonte, no lo olvidemos, es fuga, fijeza de una huida en la que el hombre se vuelve objeto de su propio destino, se hace destino. El horizonte siempre ha habitado en nosotros tanto como nosotros habitamos el horizonte: sentimos su imantación en la medida que somos fuerza de atracción. Se suscita en este discurrir un principio de aventura a la que se une simultáneamente una posibilidad de descubrimiento, puesto que el tránsito del horizonte se hace con las propias etapas del asombro que abre. De hecho, el horizonte es siempre un trayecto que se prolonga en su propio devenir: su imagen fijada refleja nuestro constante deambular, nuestro ir hacia él. Resulta significativa esta invariabilidad que no obstante estimula movimiento: el horizonte está siempre animado. De hecho, siempre en su lugar, el horizonte causa expectación y suscita atención. Se vuelve centro y (...) Leer más

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SALAMANDRA 11-12

Publicado por:

• Salamandra nº 11-12 (2001-2002), 180 páginas, 6 €.

– Contribuciones colectivas:
Aviso al lector ♦ El falso espejo: La imagen y lo imaginario en la era del espectáculo ♦ Finis Linguae

– Textos:
Luis Navarro: Fogonazos ♦ Eugenio Castro: Cautivar la mirada, diferir lo abierto ♦ Carl-Michael Edenborg: La radio y la rosa. Una constelación de azar en el cielo de Estocolmo ♦ Eduardo Abadía: Olfatismo oracular ♦ Manuel Crespo: Claros de alteridad ♦ Michael Löwy: El romanticismo negro de Guy Debord ♦ José Manuel Rojo: Consecuencias de un mal uso de la electricidad. Sobre la fase experimental del capitalismo de espíritu ♦ Luis Martínez del Río: El cuerpo humano, morfologías de un ritual ♦ Ignacio Castro: Liturgias de la ingravidez ♦ Krzysztof Fijalkowski: Gherasim Luca, reinventar todo ♦ Gherasim Luca: El inventor del amor ♦ Lurdes Martínez: Mass-observation o la antropología de lo cercano ♦ Silvia Guiard: La piña es bastante hermafrodita (juego táctil) ♦ Bruno Jacobs: Símbolo y mesmedad ♦ Bruno Jacobs: El gran rodeo ♦ Jorge Riechmann: La ilusión del origen ♦ Niall Binns: Sobre el mestizaje de los orígenes o una defensa de la edad de oro ♦ José Luis Gallero: Comentario a la respuesta del Grupo surrealista de Madrid a una encuesta internacional sobre la imagen

¡Más realidad! Emblemas de la magia cotidiana:
Eugenio Castro: H

– Defensa de la inactualidad:
• ANA-CRÓNICAS (reseñas): Ignacio Castro: American Beauty ♦ José Manuel Rojo: Las vigilias de Bonaventura ♦ Antón Patiño: Louise Bourgeois: Ceremonial de la memoria
• EXENCIONES (panfletos, declaraciones y polémicas): José Manuel Rojo: La ordalía necesaria ♦ El mono de chapa: A los viejos escandalizados ♦ El mal salvaje: ¿Hay vida después de la Alameda? ♦ José Manuel Rojo: Cuando el cielo cae sobre nuestras cabezas

– Poemas de Antonio Gamoneda, Manuel Crespo, Miguel Ángel Ortiz Albero, Juan Carlos Mestre, Joyce Mansour, Eugenio Castro y Paco Carreño.
Pinturas de Luis G. Adalid.

Páginas: 
180
Precio: 
€6.00
Año: 
2002

El falso espejo: La imagen y lo imaginario en la era del espectáculo

Un hecho fundamental destaca en la cultura mediática de la imagen, y es que el Poder ha sabido utilizarla como evidencia vanguardista de su discurso, convirtiéndola en el fundamento de sus fines: la instrumentalización de lo imaginario. Así, el poder ha encontrado en la imagen una herramienta insospechadamente eficaz y estetizante que a la vez que instaura el orden objetivo de la apariencia y del espejismo, hace aceptable su transparente violencia.

Para llegar a este estado de cosas, era preciso hacer ingresar la llamada libertad de expresión en las dinámicas liberales de la “sensura” (censura de sentido, término acuñado por el poeta francés Bernard Nöel), para hacerla reaparecer, tras un desplazamiento apenas perceptible, bajo un nuevo nombre: libertad de representación, concepto sin duda más cercano al de libre mercado con el que se asocia. Gracias a esta tergiversación, que toma la forma de un cataclismo, la representación está ocupando cada vez más un puesto preferente con respecto a la imaginación, hasta el punto de que podemos afirmar que la imaginación, regida ahora por las leyes de la representación, está perdiendo toda connotación de interioridad. Esto es, desde luego, un desastre que promete arrasar con el antiguo “pecado de pensamiento” que (...) Leer más

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H

1982. Septiembre. Fortaleza de Belixe. Algarve. Portugal.
 
Merodeo al pie del acantilado coronado por esta construcción antiguamente militar. Junto al agua, me entretengo mirando alrededor, hasta fijar la vista en un grupo de gaviotas entregadas a la pesca de su presa. Me siento fascinado por el ejercicio de precisión de estas aves, que consiste en lanzarse en picado sobre la superficie del agua en busca de su comida. Perfecto movimiento de verticalidad.
 
Deseo conservar el recuerdo fotográfico de ese instante y me dedico a tomar unas diapositivas.
 
Quince días después, aproximadamente. Madrid.
 
Organizo para algunos amigos una proyección de diapositivas con las estampas de la ruta recorrida durante el viaje. Al llegar a las que debían mostrarme a las gaviotas, experimento cierto desconcierto -y también desilusión- al comprobar que no hay ninguna que haya recogido a las aves en el momento en que se precipitaban sobre el océano. Sin duda, mi deficiente conocimiento de la técnica fotográfica fue la causa. Sin embargo, una de las personas allí reunidas, una gran amiga mía, me hace notar, labrada sobre la pared del acantilado situado frente a mí, y justamente detrás de donde (...) Leer más

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