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Primera sesión del ciclo Bellas damas sin piedad. Haciendo justicia (poética) a las mujeres surrealistas.

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Fecha: 
Sábado 9 de Marzo de 2019

Mujer y surrealismo, una encrucijada. (Lurdes Martínez)

En la tormenta de ideas que convoca este binomio polémico conviven uno de los más influyentes movimientos en la conformación del pensamiento crítico y la sensibilidad del siglo XX, un líder amante del amor, el eterno femenino, los brumosos arcanos del erotismo y el fetichismo del cuerpo, miríadas de escritoras, pintoras o fotógrafas…bellas damas sin piedad para quienes la crítica de arte feminista ha decretado una amarga victoria al reivindicarlas desde una visión de género que las disocia del humus ideológico y pasional en que ellas mismas desearon vivir y crear. Hacerles justicia (poética) es atender a sus voces, enfocar su imagen, estar dispuestos a hundirse en el torbellino de su obra y experiencia vital.

Durante los años veinte, en los comienzos del surrealismo como movimiento organizado de revuelta poética contra lo establecido, las mujeres ocuparon un papel muy significativo en la vida surrealista aunque no significativamente reconocido, pero de ninguna manera limitado a ser musas y amantes, únicos roles asignados por el feminismo académico. De la mano de Nadja y Simone Kahn nos adentraremos en los desafíos que asumieron viviendo poéticamente.

Vivir poéticamente: Nadja y Simone Kahn.

Nadja (1902- 1940). (Eugenio Castro) Nadja, la mujer, es el poeta del futuro en su mismo presente: el momento en que aparece y actúa. Y sanciona de por vida, con su comportamiento, mental y habitual, lo que llamamos vida surrealista. Ella hace encarnar de una vez por todas lo maravilloso cotidiano como experiencia mayor de la poesía... por otros medios. 

Simone Kahn (1897-1980). (Julio Montenverde) Fue la primera mujer de André Breton y una presencia constante en la primera época el surrealismo. Aparece frecuentemente posando junto a los jóvenes poetas del grupo y su influencia fue determinante, por ejemplo, en el abandono de dadá y el paso del grupo al surrealismo. Durante mucho tiempo, sus opiniones marcaron el camino a seguir en aspectos tan importantes como la toma de conciencia política y la aceptación del marxismo, siendo quizá el ejemplo más claro de esa actitud, propia de algunos miembros del surrealismo, que les permite entregarse en cuerpo y alma a la actividad colectiva sin por ello sentir la necesidad de llevar a cabo una cabo una obra poética o pictórica individual.

Lurdes Martínez, es miembro del Grupo surrealista de Madrid y coeditora de la revista Salamandra. Ha participado en numerosos libros colectivos y publicado las plaquetas Detrás del invierno (La Bella Cristalera, 2010), La huella termita (Sol y Sombra poesía, 2012) y Los inspirados del borde del mar (El ojo de buey, 2016).

Eugenio Castro es cofundador del Grupo surrealista de Madrid y de la revista Salamandra. Intervención surrealista. Imaginación insurgente. Crítica de la vida cotidiana. Tiene publicados los libros H y La flor más azul del mundo (Pepitas de calabaza, 2006 y 2011), y El Gran Boscoso es... eso (LaTorre Magnética, 2017).

Julio Monteverde es poeta. Su último poemario publicado es: El pasillo de espejos (Ártese quien pueda, 2017). Como ensayista publicó el trabajo De la materia del sueño (Pepitas de Calabaza, 2012), dedicado a profundizar en las relaciones entre el sueño y la vida cotidiana a través de la poesía. Como traductor ha realizado ediciones de Shelley, Alfred Jarry y Lewis Mumford, entre otros. Entre los años 2000 y 2012 participó en las actividades del Grupo surrealista de Madrid. Su último trabajo es Invitación al tiempo explosivo (Sexto Piso, 2018), un manual de juegos escrito en colaboración con Julián Lacalle.